Qué padre!
Recién este fin de semana se celebró el día del padre aquí en Colombia. Como era lo apropiado en mi actual rol (ejem), estuve con mi hijita adolescente todo el día (niñita, sí cómo no). Pues para ella soy su padre, un padre responsable, cariñoso, a quien ve más como su amigo que como su progenitor. Al menos es lo que percibo. Me regaló una linda toalla de baño y una caja de chocolates. Lo primero siempre se necesita, lo segundo aunque no lo necesito, me encanta. Esta niña no sabe que ando a dieta y que esos chocolates serán un atentado terrorista en contra de mi cintura. ¿Qué más da? Igual me los voy a acabar. Ella no tiene la culpa y mucho menos tiene idea de mi secreta identidad femenina.
Aunque aún no he contado con mi familia en mi incipiente transición, he estado muy inclinada hacia contar con mi hija como un primer paso en ese sentido. Tengo la sensación de que su juventud la cual le da un criterio menos predispuesto hacia estos y otros temas, más el amor que existe entre las(los) dos, más el hecho de que he estado presente durante toda su vida a pesar de que mi relación con su madre biológica no es la mejor, son factores que harán el tema un poco más llevadero que con el resto de mi familia. Punto para ella.
Durante nuestro rico almuerzo de carne a la plancha con ensalada y patatas fritas que también rompieron mi régimen alimenticio de la semana anterior, se percató ella de que ahora llevo perforaciones en ambos oídos. Esto hizo que ella sacara a colación la serie que se ha estado presentando en el canal de televisión NatGeo, “Tabú Latinoamérica”. Mencionó en especial el capítulo dedicado a las personas que tatúan y perforan su cuerpo de manera, digamos, un poco exagerada (y no porque sea mi caso). Pero también comentamos sobre los otros capítulos de la serie, incluido el que se presentó como “Cambio de género”.
Me sorprendió el hecho de que me dijera que en realidad ese capítulo no debería estar incluido en esa serie y que ciertamente es el único de los capítulos cuyo tema coincide con el nombre de la serie. Tabú, algo de lo que no se habla, algo escondido, algo que se trata sólo en secreto. Los demás temas presentados en el programa son un poco bizarros y extravagantes. En todas estas opiniones coincidimos ella y yo. Punto para ella. Hablamos de que el esquema manejado por Brigitte es un poco exagerado y digamos, no es el ideal de la mayoría de personas cuya condición sea una real identidad femenina. Aplaudimos sin embargo y al unísono su valentía y autenticidad. Punto para las dos.
Hablamos de Paula, la chica Diseñadora Industrial quien también vive aquí en Bogotá, y con quien espero conversar próximamente. En este punto, la manera de ser muy femenina de Paula, su esquema social, el hecho de luchar por sus sueños sin alejarse de su familia, y el hecho de tener una excelente relación con su hija, quien casualmente tiene exactamente la misma edad que la mía, fueron factores que contribuyeron a una grata recepción del tema por parte de esta pequeña hija mía. Según sus propias palabras, Paula es muy bonita (punto para Paula) y es simplemente, una mujer (punto para mi hija).
Ahondé un poco más en el tema contándole las posibles causas de esa condición, los tratamientos que debe adelantar una persona que siente o más bien sabe que pertenece al género contrario al que nació, el hecho de que no son (somos) personas malas o perversas y son (somos) por el contrario personas comunes y corrientes que tienen una condición especial, algo que deben corregir o atacar a lo largo de sus vidas. No sé si se habrá preguntado por qué rayos su “papá” sabe tanto con respecto a estos temas. Terminé el monólogo contándole que conocía a personas como Paula y que el tema me interesaba mucho, con lo cual se sorprendió un poco.
Le pregunté cómo se sentiría ella si se le presentara una situación con la de la hija de Paula. Sorprendentemente su respuesta fue, palabras más, palabras menos, “la aceptaría, la entendería, la apoyaría pues es una persona que amo y no podría darle la espalda”. Punto para ella. Anoté que debe ser “padre” tener además ¡dos madres!, a lo cual ella sonrió estando de acuerdo. En este momento me pareció que siendo nuestra primera conversación con respecto a estos temas, no debía forzar las cosas llevándolas más allá. Digo yo, debo ser paciente y no esperar a que todo se dé en un día. Ya es un acercamiento, ya sé lo que piensa al respecto y ya me da una medida de lo que puedo esperar. Así que la abracé, pasamos a otros temas y le hice saber una vez más, que la amo. Creo que fue, punto para mí.
Terminamos nuestro almuerzo que por cierto estaba delicioso (punto para el chef) y nos dispusimos a descansar durante el resto de aquella bonita tarde. El resto del día del padre transcurrió entre dibujos animados en la tele (punto para Bob Esponja) y salchichas y palomitas de maíz que me quedan deliciosas (punto para mí). Ya sé, la dieta, la dietaaaa!
No sé si concluir que fui muy sensata, o ¡¡¡muy cobarde!!! Pero me siento tranquila por ahora. Creo que la hora de dar pasos más grandes, en particular uno tan especial como este, está cerca. Confío en que la percepción que tiene ella de mí, la madurez que la caracteriza a pesar de su corta edad, y el amor que existe entre las dos harán que este paso sea exitoso. Ya sé, me estoy adelantando a los hechos pero no me culpen, me da mucha alegría pensar en que pueda contar con esta pequeña chiquilla loca próximamente. Qué tal, será que el año entrante celebraremos el día del padre-madre? Me va a matar… ¡su madre!
En fin, deséenme suerte.Resumen de puntos:
Chiki: 5
Angie: 3
Paula: 1
Chef: 1
Bob Esponja: 1
Gracias por escucharme. ¡Punto para ustedes!
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Y..... que paso despues, hubo segunda parte? que paso? no me dejes asi, nooooooo....
ResponderEliminarkaren
Sí hubo segunda parte, ya les contaré! :D
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