Ex-réis III, otra vez!
... Era simplemente un sueño hecho realidad. El más hermoso sueño. Apenas si logré cumplir con los tiempos a los que estoy acostumbrada en las mañanas. Claramente al estar anteriormente en el rol masculino, todo era más fácil: el vestuario, el arreglo en general, el peinado y un largo etcétera. El enfrentarme a nuevos esquemas suponía manejar tiempos y ritmos diferentes. Sin ir muy lejos, el tener que maquillarme a esas horas y con la premura del tiempo apenas me dio el suficiente para poner algo de base, unas sombras ligeras, polvo facial y un poco de rubor. (El rímel y el delineador tendrían que esperar. Al fin y al cabo con las nuevas facciones ya no los necesitaba). Con respecto a la ropa… ¡Dios! ¡No tengo qué ponermeee! (Es decir, sí tengo, es sólo un decir que evidencia cada vez más la cercanía con la terminología femenina). A ver… ¿falda? Pero, ¿con qué blusa? Esta me gusta, pero… no con esa falda. Okey, ¿pantalón? Si uso pantalón sería con botas. ¡Pero es miércoles! Las bot...