Un Alto
El mes, Julio de 2009. El sitio, Bogotá. A cinco meses de haber iniciado el tratamiento psiquiátrico y hormonal, el panorama ha cambiado. Bueno, en realidad un espectador externo no estaría de acuerdo salvo por algunas pequeñas cosas. Las pequeñas cosas que me hacen feliz en este momento y que debo a las mágicas pastillitas matutinas. Aquellas personas ven estas pequeñas cosas en otro sentido: Pero cómo has adelgazado, qué has estado haciendo? Y esos agujeros en las orejas? Cambiaste el corte de cabello, verdad? Está bonita tu camisa, un poco femenina pero te queda bien. El dilema, la familia. Cómo abordar el tema cuando llegue el momento? Lo he repasado un millón de veces en mi cabeza sin lograr imaginarme la respuesta de mi madre, y en especial de mi hermana quien es bastante radical con estos temas al manifestar que siente “fastidio” por personas de esa “clase”. Mi hermana para quien lo soy todo, su apoyo, su bastón, el ejemplo a seguir. La perderé si llega a enterarse. Mi feli...