Qué padre!
Recién este fin de semana se celebró el día del padre aquí en Colombia. Como era lo apropiado en mi actual rol (ejem), estuve con mi hijita adolescente todo el día (niñita, sí cómo no). Pues para ella soy su padre, un padre responsable, cariñoso, a quien ve más como su amigo que como su progenitor. Al menos es lo que percibo. Me regaló una linda toalla de baño y una caja de chocolates. Lo primero siempre se necesita, lo segundo aunque no lo necesito, me encanta. Esta niña no sabe que ando a dieta y que esos chocolates serán un atentado terrorista en contra de mi cintura. ¿Qué más da? Igual me los voy a acabar. Ella no tiene la culpa y mucho menos tiene idea de mi secreta identidad femenina. Aunque aún no he contado con mi familia en mi incipiente transición, he estado muy inclinada hacia contar con mi hija como un primer paso en ese sentido. Tengo la sensación de que su juventud la cual le da un criterio menos predispuesto hacia estos y otros temas, más el amor que existe entre la...