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Pues finalmente encontré un rincón para mí en esta pequeña selva de cemento. Llevo un mes de estar en mi nueva base de operaciones. y la verdad estoy muy cómoda. Me preocupaba un poco el precio de la renta, pero pues pá eso trabajamos, no? Es un pequeño departamento en un bonito edificio a 15 minutos de mi sitio de trabajo, lo cual me parece genial. No debo madrugar mucho y eso es bueno dado lo dormilona que soy, no debo aguantar muchos embotellamientos de tráfico, y está situado en un sector bonito de la ciudad. Me he alejado un poco de mi familia para recuperar mi espacio, mis cosas, mi parcial vida de mujer. Eso me entristece un poco pero también me da nuevos ánimos, y me permite seguir avanzando en el camino que elegí hace un poco más de un año.
 
Como sabrán algunas, he dejado a mi pareja. Ha sido un tema complicado para mí. Me he enfrentado a la decisión de dejar sentimentalmente a una persona que me acepta y me ama por lo que soy, dada la poca viabilidad práctica que tiene una relación de pareja entre las dos. La razón de fondo, es que si bien soy una persona en transición y eso implica tener muchos aspectos que cuidar, adelantar y solucionar, ella tiene más de esos aspectos que yo. Con más de tres décadas de edad y contando, tiene prácticamente toda su vida por resolver. Y la verdad que la situación me quedó grande. No me vi capaz de salir adelante con mis cosas y además soportar o ayudar en las cosas de ella. Ha sido una gran pérdida y recién empiezo a aceptarla. Durante nuestra relación tuvimos muchos altibajos, y creo que los conflictos empezaron a aparecer cuando dejamos lo divertido, lo excitante de la relación, y le incluimos temas pesados, exigencias, reclamos y empezamos a ver hacia horizontes diferentes ella y yo. ¿Por qué pasa eso? ¿Por qué no simplemente se ama a una persona sin esperar retribución? ¿Por qué condicionamos el amor?

Creo que el mío lo condicioné. A que ella resolviera su vida, a que se comportara como una persona de la edad que tiene. A que se comportara socialmente como yo lo hago. A que se presentara como yo esperaría de mi pareja. Ella por su parte, aunque no condicionó lo que sentía, esperaba demasiado de mí. Esperaba que además de resolver mis asuntos (cosa que de hecho debo lograr) le ayudara a resolver los suyos, me dedicara a ella, que me casara con ella.

El matrimonio. No creo en él, y además no quiero casarme siendo “el hombre” de la relación. No creo en un contrato escrito que me ata a una persona (perdón para quienes están casadas y  casados) y para tomar semejante decisión si es que se diera, esperaría que las cosas fueran muy favorables en todo sentido. En lo económico, en lo sentimental, en lo familiar, y obviamente, en lo que tiene que ver con mi condición. Y apenas a un año de haber decidido iniciar este camino, sin contar aún con mi familia, teniendo que esconderme en mi trabajo y siendo físicamente una extraña y andrógina mezcla de cosas debido al tratamiento hormonal, pues no me siento en condiciones de seguir adelante con una relación de pareja, en especial una tan exigente. He tenido muchas veces el temor de quedarme sola. Incluso ella me lo ha hecho ver al cuestionarme ¿Cómo vas a dejar a una persona que te acepta totalmente como lo que eres? ¿Con quién más podrías ser quien eres? Este tipo de cuestionamientos más que ayudarme como que me apachurran un poco. Es más o menos como “¿Quién te va a aceptar siendo un bicho raro?” Así he sentido ese tipo de reflexiones y bueno, no la culpo. Tal vez tenga razón.

En fin, no más mercado de lágrimas, creo que ya me desahogué, lamento hacerlo aquí pero si se dan cuenta, estoy ahora lejos de mi familia y lejos de quien fue mi pareja, así que no me quedaba más remedio que atacar mi querido diario.

Besos a todas.

Angie.
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