Stuck
Estancada, encerrada, atrapada, acorralada. Todo lo malo y que termine en "ada".
Desesperada. Abrumada...
En fin, habrá cincuenta mil palabras de este estilo y todas me pegan en este momento de alguna manera. Las razones, varias.
La primera y que provoca más lágrimas es el amor. Terminé una relación el año pasado con mi novia con quien no fuimos claras durante el tiempo que duró nuestro noviazgo. Hablando después con ella concluimos que no le dimos a las cosas la importancia que tenían. Y cómo hacerlo? Si yo me excusaba en la presencia de alguien más en su vida, y ella se excusaba en que yo tenía este rollo con el que a la vez me excusaba ante ella. Excusen. Ya las enredé.
Tenía ella una relación previa con alguien que vivía en el extranjero, y este chico muy convencido de su relación con ella hacía planes ( y los sigue haciendo el condenado, qué testarudo ) para tener una vida con ella. Siempre me sentí compitiendo contra cosas que no podría igualar. "Mijita dónde quiere la luna de miel, en Ámsterdam o en Paris?". "El anillo de diamantes lo traemos de Italia o de Francia?" Rayos, si lo máximo que podría yo ofrecer sería un anillo de brillante ( no brillantes. brillante, en singular ) pagado a cuotas ( muchas cuotas ) y un viaje a alguna localidad cercana, en plan "todo incluido". Que viva el folclor! Y qué pasa? Pues que de nuevo pasa. Luego de una visita de su prometido durante un mes que motivó nuestro rompimiento, estamos viéndonos de nuevo y a pesar de habernos prometido ser sólo amigas ( no sé a quién queremos engañar ) las cosas parecen retornar. Pasamos fines de semana completos hermosos, divertidos, haciendo cosas juntas, hablando, jugando, amando, viviendo. Es sólo tocar el tema del futuro de nuestra relación y el futuro de aquella otra para que el panorama se nuble. Los ratos divertidos se convierten en ratos amargos que nos agobian y nos anulan esa energía que nos acompaña siempre. ¿Por qué nos pasa esto?
"¡Fácil!" -diría la gente- "quédense juntas y punto". Pues creo que llegó el momento de tomar alguna decisión. Paramos y se termina todo, o seguimos juntas. En el primer caso ella seguiría con esa relación, yo me voy de su vida y todo se va al demonio. En el segundo, el tipo se va de nuestras vidas ( en compañía del demonio ) y las dos nos vamos al "todo incluido". Que viva el folclor!
Me cuesta trabajo tomar este tipo de decisiones, y más bajo la presión de la presencia de una tercera persona que siempre está allí. Pero también temo quedarme sola pues estoy segura de no lograr con alguien más el entendimiento que ocurre entre las dos. Tengo… este… 79 años y estos siguen pasando. ¿Quién me impide declararle mi amor y mandar a paseo al tipo aquel? Nadie. Sólo yo misma. En fin, algo pasará, estoy segura. Que sea lo mejor para todos.
Otra razón es una de las de siempre. El tratamiento hormonal. Voy a cumplir un año y juro que si quisiera doblar a Jean Claude Van Damme en sus buenos tiempos, bien podría hacerlo. Digamos que podría pasar como mujer si fuera como aquellos muñequitos que sólo muestran el rostro y sus manos. ¿Quién me mandó a hacer ejercicio teniendo testosterona como para un batallón? San Google no ha dado pié con bola cuando le pregunto sobre métodos para la disminución de masa muscular:
Angie: Revertir hipertrofia muscular. Google: ¿Hiper… qué?
Angie: Perder musculatura. Google: Cómo ganar musculatura.
Angie: Disminución de masa muscular. Google: Cómo aumentar masa muscular.
Angie: Vete al demonio. Google: Bueno.
No sé si esto vaya a pasar alguna vez y si deba esperar siglos para que pase. Voy a llevarle mi inquietud al entrenador en el gimnasio. Le va a parecer rarísima la petición pero no tengo porqué darle explicaciones. Le decía a mi chica ( si la puedo llamar así, buah! ) que no quisiera verme como un hombre con senos, o una vieja musculosa, o un personaje salido de la mesa del Dr. Frankeinstein. Mitad hombre-mitad mujer. Paciencia! Servirá de algo?
Este punto la verdad que me da duro. Es decir, si no logro verme como me siento, me será difícil dar pasos más allá. Sé que debería importarme un pepino lo que diga la gente, si me leen o no, si se quedan viendo o no. Pero no lo logro. Es mi sueño salir a cualquier sitio, en cualquier actividad y mezclarme con la gente siendo yo. Pero si el físico no me alcahuetea las demás actividades no creo lograrlo. Me he planteado este tema muchas veces. He considerado abandonar mi TRH pues no veo que vaya a algún lado con ese tema. Hasta he investigado qué pasa cuando se deja:
Angie: Abandonar TRH. Google: Cómo iniciar una TRH.
Angie: Efectos interrumpir TRH. Google: Efectos de llevar a cabo una TRH.
Angie: Me estás hartando. Google: Lo sé.
¿Si no voy a dar pasos más allá dado que el físico no me ayuda, para qué plantearme hablar con mi familia, amigos, hija, etc.?
¿Si no voy a asumir el rol para qué entrenar mi voz? ¿Para qué adquirir prendas, maquillaje, accesorios, calzado?
En fin, ando quisquillosa con todo. Tengo claro lo que soy, lo que quiero lograr. Pero también deseo ser realista y saber hasta dónde podría llegar en este camino. Quise anotar todo esto en mi diario, en la sección de quejas y reclamos ya que estoy atravesando una especie de crisis en todo sentido. No me ubico en ninguna parte. No sé qué vaya a pasar con mi vida si los planes que tengo dependen de las cosas que les cuento, y estas las veo lejos. Muchas ni las veo.
Hay otras razones por ahí, pero no quiero que se me aburran. ( si no lo hayan hecho ya )
Perdón por el bajón, vendrán días mejores. Creo.
Apachurrada… aletargada…
Perdón si esta entrada es más de lo mismo, no quise cansarlas.
Abrazos de su amiga.
Angie.
.
Comentarios
Publicar un comentario