Día CERO - Entrevista con el Vampiro


Participantes:
Enfermera.
Doctora en psiquiatría.
Angie.
Pensamiento de Angie.

Escenario:
Hospital de San José, Bogotá. Espero que este señor haga honor a su título y tenga la capacidad de hacer milagros.

Pues este fue el primer paso en mi proceso de "transmogrificación".
 

Pensamiento de Angie:
Dios, me sudan las manos, estoy temblando. Departamento de Psiquiatría. ¿Qué tipo de personas vienen a este apartado? En fin, ya llegué hasta aquí, quiero salir corriendo pero no sería correcto. ¿Qué fue lo que me aconsejó Valentina? Dónde está esa niña cuando la necesitas? ¿Estaré bien presentad(o)? ¡Ya me acordé! Valen me dijo que un poco de “estilo” serviría, es decir no mostrar mucha masculinidad. A ver… traje oscuro, cabello corto, rostro lavado. Soy la imagen de la masculinidad! Sabía que no debía ponerme esta ropa el día de hoy, pero ¿qué hacer? Debo ir a la oficina después de la cita. En fin, en ese aspecto ya no hay nada que hacer. Pienso en San José de nuevo, ¿habrá sido en realidad un santo? No soy religiosa, pero no está demás una ayudita. Querido San José, ayúdeme usté (sic).


Enfermera:
¡Buen día! ¿En qué le puedo servir?
Angie:
Buen día, señorita. Tengo cita con la Doctora.
Pensamiento de Angie:
Bueno, aquí vamos. Aún me tiemblan las manos, la última oportunidad de salir corriendo pasó hace cinco minutos. Está guapa la enfermera, al menos eso compensa un poco la cosa.
Enfermera:
Siga y se sienta, por favor. La doctora llegará pronto.


Cinco minutos …
Diez minutos …
Llega la Doctora. 1.60 de estatura (lo sé porque es mi estatura), cabello corto, rondando los 55 años, le calculo.


Pensamiento de Angie:
Pues no hay nada que hacer, ya me vió. No hay forma de escapar. ¡Estilo! Recuerda el estilo. Voz suave, comportamiento delicado más no amanerado. Bien! Tengo algo de práctica. Si tan sólo dejaran de sudarme las manos. Nunca me pasa, sólo ahora.


Doctora:
Siga, por favor.
Angie:
Gracias, Doctora. Buenos días.
Pensamiento de Angie:
Wao, qué consultorio tan grande. ¿O será impresión mía? Hace frío. En esta pequeña silla me siento como en las películas en las que interrogan a los delincuentes. Sólo hace falta la luz en la cara. ¡Ah! ahí está, faltaba que la doc abriera la ventana. Tenemos ya todo, podemos iniciar.


Doctora:
Bien, pues cuénteme.
Angie:
Mmmmm…
Pensamiento de Angie:
“¿Cuénteme?” ¿No es un poco general el cuestionamiento? Ya había practicado unos días antes, sólo que en medio del nerviosismo, y ante la diferencia entre desarrollar el tema en tu mente y transmitirlo a otro ser humano, vaya si se pierden cosas. ¿Cosas? ¡Se pierde todo!!! ¿Cual era la primera frase? San José, por favor…


Angie:
Pues verá doctora, vengo a verla ya que conozco de su trabajo con personas… blah blah blah blah blah y resulta que pues en mi caso personal blah blah blah blah blah, ahora que teniendo en cuenta que blah blah blah blah blah he tenido desde muy temprana edad la tendencia a blah blah blah blah blah blah y resulta que conociendo a otras personas he llegado a documentarme acerca de blah blah blah blah blah dado que todo esto está relacionado con TRANSGENERISMO y blah blah blah blah blah.
Doctora:
Ajá.
Pensamiento de Angie:
Bueno, pues ya lo dije. Al menos ya sabe de qué rayos se trata. ¡Dios! Con esta pinta de galán latino venido a menos, esta voz, la ropa, mi edad y todo lo demás, no me va a creer una sola palabra. Debo aclarar en este punto que mi temor se debía a que el tratamiento psicológico y endocrinológico se convirtió en algo así como un mito para mi, algo inalcanzable dado que toda mi vida había desarrollado con todo éxito mi rol masculino. “¿Ajá?” ¿Qué clase de respuesta es esa? Se supone que es especialista en el tema, ¿estaré en las manos correctas? Esta señora tiene más de cincuenta años, las personas de cierta edad tienen sus reservas con respecto a estas cosas.


Doctora:
Bueno, pero cuénteme un poco acerca de su infancia, y cómo manejaba ciertos temas como … blah blah blah blah blah.
Angie:
Bien, pues si volvemos a la infancia no encontraríamos signos claros de que tuviera blah blah blah ya que siempre fui un “niño” con un comportamiento normal aunque tenía episodios en los que me preguntaba acerca de blah blah blah, además que mi relación con las niñas no pasaba de ser blah blah blah.
Pensamiento de Angie:
Yo y mi bocota. ¿Quién me mandó a ser sincera? ¿Acaso no ves que según la teoría y los estereotipos que existen, se supone que tu infancia debió ser un poco amarga por haber nacido como no deberías haber nacido? No deberías haber disfrutado de tus autos de juguete sino de las muñecas de tu hermana. En fín, creo que sumé un error más a la lista.


Doctora:
Bien, miremos un poco la parte sexual.
Pensamiento de Angie:
¡Demonios!
Angie:
Ok, pues mi inicio en la actividad sexual fue un poco tardío ya que mi manera de ser retraída y las dudas acerca de blah blah blah blah hicieron que me enfrentara con cuestionamientos que más adelante entendí, pero lo que sí puedo decir es que después de mucho blah blah blah blah y de estar con blah blah blah blah blah todo esto debido a cierta dualidad, mi atracción fuerte es ¡hacia las chicas!
Pensamiento de Angie:
Ahora sí la regué. Me voy de aquí.


Doctora:
¿Cómo es su relación con su familia?
Angie:
Mi mamá me mima, amo a mi mamá.
Hermanos cavernícolas.
Padre indiferente.
Punto.
Pensamiento de Angie:
¿Qué significa ese silencio? ¿Por qué me mira de esa manera? Ya decía yo, que debí buscar una persona con un perfil diferente. Está visto que esta ilustre señora no aceptará llevar mi caso. En fin, queda como recurso la automedicación ya que la remisión al médico endocrinólogo se evapora minuto a minuto. Mírala, si hasta parece que se burla con la mirada.


Después de veinte minutos más de cuestionamientos similares:


Doctora:
Bien, pues debes saber (ya me habla de tú) que esto que inicia hoy es un proceso un poco largo, y que los pasos se irán dando a medida que descubras tu identidad y blah blah blah. Quiero que asistas a una cita con el médico endocrinólogo del Hospital para tu primer acercamiento al tema médico, ya que blah blah blah blah blah.
Angie:
Bien doctora, me parece perfecto.
Pensamiento de Angie:
¡Dios! ¿Me está remitiendo al médico? ¿Está autorizando mi tratamiento? ¿Me entendió? Y más importante que eso, ¿me creyó? Ya sabía yo, que podía confiar plenamente en esta doc, ¡si es que es una profesional! ¡Sólo hay que ver su mirada y su actitud para saber que es la persona idónea para llevar mi caso! ¡Bendita sea la hora en que decidí acudir a ella!


Angie:
Le agradezco inmensamente, Doctora, ya le contaré mis avances y nos vemos entonces ¿en cuanto? ¿dos meses?
Doctora:
Correcto, señor.
Angie:
Señorita, por favor.
Doctora:
Perdón!
Pensamiento de Angie:
Señor! Llamarme a mí Señor! ¿Pero cómo se le ocurre? ¿Acaso no acabamos de hablar de eso? Pero ya va a ver esta viejita, me va a oír …


Angie:
Muy buena tarde, Doctora.
Doctora:
Hasta luego.

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