Sueños
Querido Diario:
Hace tal vez un año hablaba yo acerca de mis locos sueños y de la puesta en marcha de su búsqueda. Estos sueños estaban íntimamente relacionados con mi inmaduro proceso de transición de género social. Me proponía en aquel entonces iniciar cierta actividad alterna a mi trabajo, y a la que había desempeñado durante años. Me proponía entonces y sin mucha certeza para ser honesta, iniciar estudios de algo que me llamaba la atención desde años atrás y que solamente tocaba ocasionalmente y de manera aficionada. Me proponía ingresar a la academia para prepararme y adquirir los conocimientos y la práctica suficiente para algún día dejar mi trabajo y dedicarme a eso que llamaba tanto mi atención y que me permitiría al facilitarme una independencia económica, realizar con tranquilidad mi “click” frente a la sociedad. Según el plan en enero de 2010 debía estar ingresando a la academia con este fin, pero no pudo ser por muchas razones. Recién el mes pasado me decidí a iniciar aquello que tenía pendiente y finalmente tuve los medios y la disponibilidad para llevarlo a cabo.
No sé porqué rayos me cuesta trabajo tomar decisiones a pesar de que estén orientadas a cosas que deseo mucho. El decidirme a iniciar el estudio de algo que siendo sincera nunca había visto como una opción seria de vida, me costó bastante esfuerzo. Los temas de dinero, de tiempo, de edad, de ese círculo de comodidad que me da mi actual empleo sí que me tuvieron al borde de abandonar la idea. Esto sumado a una especie de crisis en lo que tiene que ver con mi decisión de transicionar, creó todo un ambiente en el que convertí algo que quería mucho, en un problema. Finalmente creo que se requiere de ese empujón que te pueden dar las personas a quienes les importas. Me hicieron ver ellos que debía hacerlo, que debía seguir adelante, incluso personas que no saben del objetivo final de este paso. Los que lo conocen, pues aún más.
Ese pequeño salto al que le temes tanto finalmente te lleva a un estado en el que simplemente ya se cumplió, ya es un hecho. Y estar en ese estado te hace ver que definitivamente tenías que hacerlo, por ti misma, por tus seres queridos, por tu pareja, por tu vida. Serán aproximadamente dos años de un ambiente totalmente nuevo para mí, dado que mis estudios universitarios terminaron hace mucho. Totalmente nuevo pues no tiene nada que ver con lo que hago actualmente. Pero tanto tiene de nuevo como tiene de emocionante y de agradable. Ya entrados en gastos, ya tomada la decisión, simplemente sé que debo seguir adelante y sacar este loco proyecto al otro lado. Estoy muy entusiasmada y contenta por haber tomado la decisión, y me encanta tanto aprender como me encanta también el tema de que tratan estos estudios.
En qué terminará esto, pues no lo sé. Pero tener un aspecto profesional más en mi vida, y un aspecto que me permitirá tal vez dedicarme a otra labor en la que posiblemente mi transición ante la sociedad sea más conveniente, me llena de expectativa y de alegría. Haré con gusto aunque con bastante esfuerzo, los sacrificios que esto implica en cuanto a tiempo y dinero, e incluso lo que implica con respecto a mi vida sentimental y de familia. Pero qué rayos, dos años no son nada (lo dijo Gardel. Ah no, eran veinte ¿verdad?) y es algo que en realidad quiero hacer entre otras cosas para romper con mi mala costumbre de dejar las cosas en el camino.
Te contaré, mi querido diario, cómo va el asunto y en dos años veremos si servirá para algo desde el punto de vista práctico-social. Pero al menos será un proyecto cumplido y pensar en ello, me llena de alegría.
Los siguientes dos años estarán colmados de aromas, de sabores, de texturas, de colores, y espero, de satisfacciones. Todo esto enmarcado por un bonito y tenue color Verde Oliva.
Besos.
Angie.
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